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lunes, 5 de septiembre de 2016

Trabajando en la casa, con pocas y sencillas herramientas...




La mujer que escribió un diccionario



Hace tres semanas, de paso por Madrid, quise visitar a María Moliner. Encontrarla no fue tan fácil como yo suponía: algunas personas que debían saberlo ignoraban quién era, y no faltó quien la confundiera con una célebre estrella de cine. Por fin logré un contacto con su hijo menor, que es ingeniero industrial en Barcelona, y él me hizo saber que no era posible visitar a su madre por sus quebrantos de salud. Pensé que era una crisis momentánea y que tal vez pudiera verla en un viaje futuro a Madrid. Pero la semana pasada, cuando ya me encontraba en Bogotá, me llamaron por teléfono para darme la mala noticia de que María Moliner había muerto. Yo me sentí como si hubiera perdido a alguien que sin saberlo había trabajado para mí durante muchos años.
María Moliner -para decirlo del modo más corto- hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana. Se llama Diccionario de uso del español, tiene dos tomos de casi 3.000 páginas en total, que pesan tres kilos, y viene a ser, en consecuencia, más de dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y -a mi juicio- más de dos veces mejor. María Moliner lo escribió en las horas que le dejaba libre su empleo de bibliotecaria, y el que ella consideraba su verdadero oficio: remendar calcetines. Uno de sus hijos, a quien le preguntaron hace poco cuántos hermanos tenía, contestó: «Dos varones, una hembra y el diccionario». Hay que saber cómo fue escrita la obra para entender cuánta verdad implica esa respuesta.
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María Moliner nació en Paniza, un pueblo de Aragón, en 1900. O, como ella decía con mucha propiedad: « En el año cero". De modo que al morir había cumplido los ochenta años. Estudió Filosofía y Letras en Zaragoza y obtuvo, mediante concurso, su ingreso al Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios de España. Se casó con don Fernando Ramón y Ferrando, un prestigioso profesor universitario que enseñaba en Salamanca una ciencia rara: base física de la mente humana. María Moliner crió a sus hijos como toda una madre española, con mano firme y dándoles de comer demasiado, aun en los duros años de la guerra civil, en que no había mucho que comer. El mayor se hizo médico investigador, el segundo se hizo arquitecto y la hija se hizo maestra. Sólo cuando el menor empezó la carrera de ingeniero industrial, María Moliner sintió que le sobraba demasiado tiempo después de sus cinco horas de bibliotecaria, y decidió ocuparlo escribiendo un diccionario. La idea le vino del Learner's Dictionary, con el cual aprendió el inglés. Es un diccionario de uso; es decir, que no sólo dice lo que significan las palabras, sino que indica también cómo se usan, y se incluyen otras con las que pueden reemplazarse. «Es un diccionario para escritores», dijo María Moliner una vez, hablando del suyo, y lo dijo con mucha razón. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en cambio, las palabras son admitidas cuando ya están a punto de morir, gastadas por el uso, y sus definiciones rígidas parecen colgadas de un clavo. Fue contra ese criterio de embalsamadores que María Moliner se sentó a escribir su diccionario en 1951. Calculó que lo terminaría en dos años, y cuando llevaba diez todavía andaba por la mitad. «Siempre le faltaban dos años para terminar», me dijo su hijo menor. Al principio le dedicaba dos o tres horas diarias, pero a medida que los hijos se casaban y se iban de la casa le quedaba más tiempo disponible, hasta que llegó a trabajar diez horas al día, además de las cinco de la biblioteca. En 1967 -presionada sobre todo por la Editorial Gredos, que la esperaba desde hacía cinco años- dio el diccionario por terminado. Pero siguió haciendo fichas, y en el momento de morir tenía varios metros de palabras nuevas que esperaba ver incluidas en las futuras ediciones. En realidad, lo que esa mujer de fábula había emprendido era una carrera de velocidad y resistencia contra la vida.
Su hijo Pedro me ha contado cómo trabajaba. Dice que un día se levantó a las cinco de la mañana, dividió una cuartilla en cuatro partes iguales y se puso a escribir fichas de palabras sin más preparativos. Sus únicas herramientas de trabajo eran dos atriles y una máquina de escribir portátil, que sobrevivió a la escritura del diccionario. Primero trabajó en la mesita de centro de la sala. Después, cuando se sintió naufragar entre libros y notas, se sirvió de un tablero apoyado sobre el respaldar de dos sillas. Su marido fingía una impavidez de sabio, pero a veces medía a escondidas las gavillas de fichas con una cinta métrica, y les mandaba noticias a sus hijos. En una ocasión les contó que el diccionario iba ya por la última letra, pero tres meses después les contó, con las ilusiones perdidas, que había vuelto a la primera. Era natural, porque María Moliner tenía un método infinito: pretendía agarrar al vuelo todas las palabras de la vida. «Sobre todo las que encuentro en los periódicos», dijo en una entrevista. «Porque allí viene el idioma vivo, el que se está usando, las palabras que tienen que inventarse al momento por necesidad». Sólo hizo una excepción: las mal llamadas malas palabras, que son muchas y tal vez las más usadas en la España de todos los tiempos. Es el defecto mayor de su diccionario, y María Moliner vivió bastante para comprenderlo, pero no lo suficiente para corregirlo.
Pasó sus últimos años en un apartamento del norte de Madrid, con una terraza grande, donde tenía muchos tiestos de flores, que regaba con tanto amor como si fueran palabras cautivas. Le complacían las noticias de que su diccionario había vendido más de 10.000 copias, en dos ediciones, que cumplía el propósito que ella se había impuesto y que algunos académicos de la lengua lo consultaban en público sin ruborizarse. A veces le llegaba un periodista desperdigado. A uno que Ie preguntó por qué no contestaba las numerosas cartas que recibía le contestó con más frescura que la de sus flores: «Porque soy muy perezosa». En 1972 fue la primera mujer cuya candidatura se presentó en la Academia de la Lengua, pero los muy señores académicos no se atrevieron a romper su venerable tradición machista. Sólo se atrevieron hace dos años, y aceptaron entonces la primera mujer, pero no fue María Moliner. Ella se alegró cuando lo supo, porque le aterrorizaba la idea de pronunciar el discurso de admisión. «¿Qué podía decir yo », dijo entonces, «si en toda mi vida no he hecho más que coser calcetines?».
Copyright 1981, Gabriel García Márquez-ACI.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de febrero de 1981



FUENTE:   García  Márquez, G. (10 de febrero de 1981). La mujer que escribió un diccionario.El País.com.  Recuperado de   http://elpais.com/diario/1981/02/10/opinion/350607617_850215.HTML
* Ilustraciones: GOOGLE imágenes.
 *Párrafos resaltados en color: editora del blog.

martes, 2 de junio de 2015

Radio Teletrabajo Glocal

Tuvimos el honor de participar en una entrevista para la  Radio Teletrabajo Glocal, que forma parte de un espacio virtual muy interesante :  "Torres de Teletrabajo".  A quienes aún no lo conocen, les dejo el enlace para que puedan  visitarlo: http://torresdeteletrabajo.com/


La entrevista pueden escucharla en un podcast a través del código :


www.ivoox.com/entrevista-primera-persona-a-maria-rosario-borrazas-audios-mp3_rf_4584543_1.html


Aprovecho para agradecer muy especialmente a Natalia Zubeldía, locutora de Radio Teletrabajo Glocal por su calidez y su generosidad al brindarme este espacio para compartir inquietudes y algún proyecto. 



martes, 14 de octubre de 2014

Curador de Contenidos.


¿Qué es un Content Curator? El profesional imprescindible de la Sociedad de la Información

6 octubre, 2014, en Marketing Digital por Adrian Macias Alegre


Es además una Web 2.0 que permite a cualquier persona encontrar los recursos y contenidos necesarios para abordar cualquier proyecto que tenga como base la información. Si quieres escribir un artículo, un post, hacer un vídeo o realizar una presentación para un webinar, encontrarás las piezas de contenidos necesarias y podrás así beneficiarte del Crowdsourcing o Inteligencia Colectiva, lo cual se alimenta de la tendencia a compartir información que caracteriza a la gran mayoría de los usuarios de la Web.
En este contexto han surgido profesiones que se basan en la monetización del uso de los medios sociales surgidos en la web 2.0. El Community Manager por ejemplo, ha convertido en profesión el uso dirigido y estratégico de las redes sociales. En este sentido, la Content Curation aparece como una forma racionalizada de buscar y filtrar información, de caracterizarla posteriormente y volverla a difundir provista de ese valor añadido. Las empresas pueden beneficiarse de su aplicación para centralizar la atención de su público objetivo en determinadas cuestiones y temáticas estratégicas y además resulta un medio muy eficaz e interesante de contrarrestar la infoxicación y dispersión informativa imperante en la red.

¿Qué es un Content Curator?

La figura profesional del Content Curator es de aparición reciente. Aún no es muy conocida por el tejido empresarial y muchas veces su trabajo lo realiza el Community Manager, que tiene actualmente mayor penetración. Una parte del debate plantea la disyuntiva entre si el Content Curator se trata de  una figura profesional totalmente original acuñada en plena web social, o si se trata de un conjunto de funciones  que ya venían ejerciendo determinados profesionales como periodistas, marketeros y gestores de la información y que ha cobrado relevancia con la evolución de la web en la Sociedad de la Información.
Las tres profesiones mencionadas aportan al Content Curator sus características esenciales como profesional.
Las Ciencias de la Comunicación, que incluye el Periodismo, aportan habilidades de redacción y de búsqueda de información verificada; el marketing confiere el carácter de servicio a los intereses del engagement de un proyecto, empresa o marca (identificación de clientes con la marca), lo cual es muy relevante para rentabilizar la Content Curation como una estrategia dentro de la campaña de ventas. Finalmente, la gestión de la información, principalmente encabezada por Bibliotecarios y Documentalistas, aporta una adaptación de las capacidades de búsqueda y filtrado de información atendiendo a los intereses de un colectivo determinado como de hecho ya lo hacen en sus lugares de trabajo (Bibliotecas y Centros de Documentación).
En España, la profesión de Content Curator se encuentra en estado incipiente y surge de algunos de los sectores profesionales ya mencionados. Uniendo a sus habilidades nativas un manejo habitual de los medios sociales y aprendiendo la especificidad referente a la temática de curation y las habilidades de las que carecían en un principio tendiendo hacia la hibridación.
Me gustaría insistir en el carácter sistemático de la Content Curation y en las herramientas que podemos utilizar para realizarla. Guallar y Leiva-Aguilera, dos reconocidos especialistas, en su libro El Content Curator. Guía básica para el nuevo profesional de Internet  (2013) definen la Content Curation como el sistema llevado a cabo de forma individual o para una organización por un especialista denominado Content Curator. El sistema se desarrolla conforme a una serie de fases consistentes en búsqueda, selección, caracterización y difusión continua del contenido más relevante procedente de diversas fuentes de información presentes en la web sobre un tema o conjunto de temas para una audiencia determinada, a través de canales web de diverso tipo, ofreciendo un valor añadido y dando lugar a que se produzca una vinculación (engagement) de los usuarios/audiencia con la organización en base a la selección de información que caracterizan y difunden.
Por tanto, Content Curation permite plantear una estrategia sistemática de marketing estructurada conforme a unas fases que determinan el cumplimiento de los objetivos, la difusión del contenido curado y la evaluación del rendimiento de una campaña de marketing de contenidos, lo cual marca la diferencia con respecto al hecho de navegar simplemente por la red y permite monetizar de forma transparente el hábito de lectura de contenidos digitales que la gran mayoría de personas consume en la actualidad. A ello se une la ventaja de que las herramientas que se suelen emplear para realizar dicha curación no difieren de las que se suelen emplear en las interacciones sociales, como por ejemplo Twitter, Facebook, Pinterest, el Blog en general, etc. Quizá lo que ocurre al emplearlas en este cometido es que el uso que se realiza con ellas tendrá que adaptarse a las necesidades de la profesión.
Podemos decir por todo lo anterior, que el Content Curator es un profesional necesario para ayudar a las empresas a clarificar su presencia en la web, en un momento en el que las personas navegan por ella buscando contenidos nuevos y originales. El “boca a boca” es una opción que sigue funcionando, aunque incluso las grandes empresas que no necesitan la visibilidad online para sobrevivir, están valorando tener presencia en la web, no sólo interactuando a través de los medios sociales sino ofreciendo contenidos que contribuyan a crear corrientes de opinión y que en definitiva consigan una vinculación más estrecha del lector con su marca, empresa o entidad. El Content Curator como especialista en adaptación de los contenidos mediante la redacción especializada, resultará clave en esta nueva tendencia del marketing basada en la filtración especializada y la redefinición de contenidos digitales.
Al estar la profesión en estado incipiente, es dificil encontrar programas que desarrollen específicamente las habilidades del Content Curator. Es por ello, que desde IEBS lanzamos un Postgrado en Inbound Marketing & Branded Content, donde podrás aprender las mejores prácticas a la hora de buscar, flirtrar y añadir valor a contenidos relevantes para una estrategia de marketing. Si prefieres comenzar con un programa más breve te recomendamos el curso de Content Curation: gestión y creación de valor de los contenidos web en OpenIEBS ¡Prepárate para esta nueva tendencia del mundo online!